…Fuimos cómplices, amantes
amigos y compañeros,
compartimos tantas cosas…
risas furtivas y miedos.

Nunca me importó nada,
ni las envidias ajenas,
ni las crueles palabras…
yo creía sólo en ti
tú eras toda mi esperanza.

Cuando la vida te golpea
y te deja tan marcada,
piensas que el sufrimiento no duele,
que estás a fuego forjada.

Mas no es cierto…y una lágrima
sin quererlo se te escapa
y una opresión en el pecho
te impide articular palabra…

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