Paseo la mirada vagamente
de un sitio para otro,
buscando en el espacio ansiosamente
un punto luminoso…
algo vivo, alegre,
capaz de volver la luz
a mis apagados ojos.

Tristes y mortecinas pupilas…
¿por qué buscais inútilmente
algo que os devuelva la vida
si la oscuridad os ha invadido eternamente?

Una luz aparta las tinieblas
y en esa luz hay un rostro sonriente,
que tantas veces habeis retratado
y con amor acariciado dulcemente.

Mis engrisecidos ojos
van tornándose de atardecer
de mar, embravecido de olas,
mis labios…

 

 

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