Un tibio rayo de sol
intenta calentar la tierra
¡qué fría está la mañana!
¡qué paz se respira en ella!
qué  bella tierra soriana;
los álamos, las riberas,
ese río que te baña
– río Duero por más señas –
en cuya orilla quizás
alguna enamorada tiembla.
Tu nombre Soria, he grabado
como a fuego en mi cabeza,
y en la corteza…

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