Bajo un cielo sin estrellas
busqué tu dulce mirada,
tú rehuías a mis ojos
que en silencio suplicaban,
la tibieza de tus labios,
el ardor de tus palabras.

Deja que sienta otra vez
tu cuerpo sobre mi espalda,
apenas si queda tiempo…
“debo de partir mañana”.

La vida me ha cobrado caro
sin haberme dado nada;
esta noche es sólo mía
deja que en ella se hagan,
realidad mis ilusiones
cierto mi cuento de hadas…

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