Me han dicho que no te quiera,
que eres malo y embustero
que me vas a hacer mucho daño,
que sólo soy parte en tu juego.

Me dicen que no te abra
la puerta de mi secreto
que no pase por tu calle
ni mire tus ojos negros,
ni tiemble cuando te vea
ni sonría a tus requiebros,
ni sienta un escalofrío
si me rozas con tus dedos;
…que eres tú mala cosecha
y en la aridez de tu suelo
nada florece ni vive
todo es ponzoñoso y negro.

Tarde vienen a avisarme,
pues ya probé tu veneno
aquella tórrida tarde
grabada en mi pensamiento.

Me embriagué con tus caricias,
me emborraché con tus besos,
creí todas tus mentiras,
me aferré con fuerza a tu cuerpo.

Sólo te tuve esa tarde
ya no volvimos a vernos,
el Cielo fue mi testigo
la hierba fue nuestro lecho.

Todos vienen a decirme
que no caiga en tus redes,
que ya eres “perro viejo”;
tarde llega la advertencia,
tarde sí, mas no me arrepiento de ello,
el vacío de mi vida
lo lleno con tu recuerdo.

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