Siento tanto frío esta cárdena tarde…
madre, si pudieras acurrucarme en
tu regazo como antes…
si pudiera sentir el calor tibio de tu beso,
si pudiera recordar tu voz al menos un instante.

Madre…quiero pensar que estás conmigo
aunque no pueda verte ni tocarte,
quiero pensar que lloras con mi llanto,
que calmas con tu amor todos mis males.

Quiero seguir siendo “tu pequeña niña”…
¡Dios mío! ¿por qué te la llevaste?
¿por qué dejaste mi vida tan vacía?
¿por qué la arrancaste de mi lado?
no fue justo…Tú lo sabes…

Yo era tan sólo una niña
y ella…ella, Señor, era un ángel,
deseabas que estuviera contigo
pero quizás no pensaste…
que era lo único que yo tenía,
que la amaba más que a nadie,
por mucho amor que recibas…
…nada puede compararse al de una madre.

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