En el silencio de tu ausencia
viví largos y largos años,
alimentando esperanzas,
engañándome a mí misma
para continuar respirando.

No quería darme cuenta
que sólo fui en tu regazo
una muñeca que tomas
y abandonas más tarde
porque ya estás cansado.

Juguete que cruel usabas,
y entre tretas y entre engaños
me ibas poco a poco convenciendo
de que yo era el sueño
que tú anhelabas tanto.

Mentira…todo mentira,
falsas palabras, falsos abrazos.
falsos besos y caricias
veneno que vas entrando
y en mis venas te cobijas
alimentando mi odio y mi desengaño.

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