Bajo un cielo sin estrellas
busqué tu dulce mirada,
tú rehuías a mis ojos
que en silencio suplicaban,
la tibieza de tus labios,
el ardor de tus palabras.

Deja que sienta otra vez
tu cuerpo sobre mi espalda,
apenas si queda tiempo…
“debo de partir mañana”.

La vida me ha cobrado caro
sin haberme dado nada;
esta noche es sólo mía
deja que en ella se hagan,
realidad mis ilusiones
cierto mi cuento de hadas.

¿No ves que me aferro a ti
como la ola a la playa?
¿Qué pretendes que comprenda?
¿Por qué no me dices nada?

Tu mutismo se ha clavado
como un cuchillo en mi espalda.
No respondes a mis besos,
tu indiferencia me extraña,
dices que es por mi bien,
¿con qué derecho me mandas?

Mi noche inolvidable…
¡qué noche tan desdichada!

Has dejado que me marche
sin decirme que me amabas.

Te odiaré por lo que hiciste,
te odiaré con toda el alma,
pero en mis manos vacías
o llenas de tanta nada,
aún brilla con luz muy tenue
una pequeña esperanza.

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